Kaos III

•agosto 16, 2008 • 1 comentario

Deseaba que todo aquello simplemente fuese un mal sueño del que podría despertar y nada de eso hubiese pasado realmente, pero no podía ser así…

Estaba en el fondo de un pozo en el que no veía la luz y me sangraban las manos de intentar trepar sus paredes desde hacía ya mucho tiempo. Demasiadas cicatrices que nunca pudieron curarse…

El tiempo empezaba a pasar, todo comenzaba a enfriarse y mis ojos dejaron de llorar. Cada minuto que pasaba era un paso hacia el olvido de todo aquello que me destrozó por dentro.

Empezaba a darme cuenta que realmente nunca mereció la pena aquello, que fue una gran pérdida de tiempo en mi vida: tiempo que desperdicié al lado de alguien que no me trató bien, alguien que nunca mereció la pena, tiempo que no fui feliz. Pero a pesar de empezar a ver las cosas de otra forma yo seguía y me sentía sola y aun mi mundo se tambaleaba a mi alrededor.

Perdí a gente por el camino en esta dura batalla de la vida y no paraban de rondar mi cabeza tantos y tantos consejos que algunas personas me dieron en su día, a las que no hice caso. De nada servía martirizarme por aquello, pero era difícil no hacerlo. Había tenido una gran venda en los ojos.

Como todo el mundo sabe, un verdadero amigo es el que en los peores momentos está ahí y no te abandona. Bien, fue otra gran sorpresa que me dió la vida, que sinceramente no esperaba, pero al menos esta no era mala: esas personas que en su día perdí volvieron y dispuestas a ayudarme.

El camino ahora pintaba de otra forma, era una gran bocanada de aire que me ayudaba a seguir luchando por mi felicidad, eso que se me había olvidado cómo era. Aun asi mi cabeza seguía sin poder creer aun que todo aquello realmente me había sucedido y todo seguía siendo un gran Kaos. Necesitaba mucho más tiempo para recuperarse de esa gran puñalada de la vida.

“Se abrió un claro entre las nubes, hemos vuelto a ver el sol, como dos presos comunes en el tejado de una prisión”  Extremoduro.

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Kaos II

•julio 28, 2008 • Dejar un comentario

Sola. Después de ese gran golpe que recibí así me sentía, o mejor dicho, así estaba.

Me empezaba a volver loca, hasta el punto de cuestionarme a mi misma, todo lo que había pasado era demasiado difícil de creer. Parecía estar todo planeado para que, después de todo aquello que mi mente no lograba entender por más que lo intentara, doliese aun más y lo pasara aun peor de lo que ya lo pasaba.

Consiguió lo que nadie nunca había conseguido: alejarme de mis amigos, hecho que en absoluto me ayudaba.

Controlaba mi vida, vigilaba absolutamente todo, invadía mi intimidad cuando nunca tuve nada que ocultarle. Nunca permití esto a nadie, y nunca debí hacer una excepción con él.

Sentía miedo, no sabía qué iba a ser de mí, qué iba a hacer… Los días se hacían largos…las noches eternas.

Esperaba, con poca paciencia, el paso del tiempo.

No podía seguir así.

Kaos I

•julio 22, 2008 • Dejar un comentario

Mi mente da vueltas, palabras y sentimientos que se suceden sin sentido, muchas veces contradictorios y sin que sepa cómo organizarlos…

Aquel tornado arrasó con todo…

Incrédula, así me encontraba, ¿realmente el destino había sido capaz de darme esa puñalada trapera?, no entendía cómo me podía estar pasando aquello…mil lágrimas derramé y aquello dolía en lo más profundo de mi, nunca había dolido tan fuerte, noté que mi corazón ardía mientras con ello me quemaba a mí y consumía en vida.

Miedo, yo nunca había sentido miedo antes a pesar de todos los golpes inesperados de esta vida… ¿qué me estaba pasando?

Después de una gran catástrofe las esperanzas se pierden…apenas quedan fuerzas para volver a luchar y empezar a construir de nuevo aquellos cimientos y paredes tan fuertes que siempre habías tenido. Un día tras otro te esfuerzas, colocando un ladrillo más, pero la vida nunca fue fácil…no te quedan fuerzas para tirar hacia adelante, la soledad ataca, no encuentras ayudas, cada noche te ahoga más y más, creyendo que con Morfeo dejaría de pensar y sufrir, cuando en realidad me llevaba a pesadillas recordando aquello que destrozó mi estabilidad interior…mi sonrisa.

Se me olvidó sonreir.

Seis contra uno

•julio 21, 2008 • Dejar un comentario

Seis contra uno 

Un mundo en la hoguera

una bomba en el cielo

una herida en el bosque

otro lobo en un cepo

Un recorte de prensa

un futuro desierto

los hombres que matan

y además por un precio

Seis contra uno

a que no despierto

tragar sus pastillas

tan sólo haré eso

Una iglesia en la bolsa

un muro hasta el cielo

unos niños con moscas

“tan sólo son negros”

Un pasado olvidado

una silla de amperios

un dinero con sangre

un señor y su imperio

Seis contra uno

a que no despierto

tragar sus venenos

tan sólo haré eso

Una envidia cochina

un señor que es minero

una costa Da Morte

una costa de negro

Dictador venerable

¿o un anciano culpable?

un señor con bigote

una cuenta atrás imparable

Seis contra uno

a que no despierto

inyectar su negocio

para una muerte amable

Una jet que se ríe

una mujer de cartón-piedra

un chalecito en Marbella

un jeque y toda su juerga

Unas chabolas con sida

un joven con pistola

un cochazo de repente

¿a que ser yonki no mola?

Seis contra uno

a que no despierto

tirar hacia atrás del gatillo

aquí, disparo certero

Una empresa que manda

un nuevo y carísimo virus

un mundo superpoblado

y es que esto no se arregla con tiros

Un río que estaba sano

un astronauta lanzando basura

un ser homo, no sapiens

que malvive con la usura

Seis contra uno

a que no despierto

¡tragar, tragar sus mentiras!

Millones de padres que aman

millones de gentes sinceras

millones sin voz ni voto

millones que mueren en guerras

Millones de risas escucho

de gentes pequeñas

millones de voces reales

millones de claros en la tormenta

Seis contra uno

a que sí despierto

si dejo de tragar con su mierda

Mañana tras soñar con mi sueño

estaré activo, frío, alerta

mañana no rondará mi soledad

si no la gente de alma sincera

y juntos dormiremos

tan sólo para soñar

con nuestra mente

DESPIERTA

 

Trasgos

•julio 21, 2008 • Dejar un comentario

Es un duende casero que vive en el hogar de carácter travieso e inquieto. Se le representa como un hombre pequeño y cojo de la pierna derecha, con la piel morena, vestido de rojo y tocado de un gorro picudo también rojo, tiene un agujero en la mano izquierda.

Se le adjudican aquellos ruidos nocturnos que nos despiertan y pequeñas diabluras como cambiar objetos de sitio.

Penetra por las noches en las casas cuando duermen sus moradores, y si está de mal humor rompe cacharros, espanta reses, revuelve la ropa de las arcas, trasiega con agua, etc. Estos desperfectos no causan daño material, ya que los moradores lo vuelven a encontrar luego todo como lo dejaron.

En cambio, cuando es tratado bien, se dedica por la noche a hacer las labores de la casa.

¿Cómo deshacerse de él?

Cuando se dedica a incordiar, es muy difícil deshacerse de él y si los dueños de la casa deciden mudarse a una nueva, no tarda en aparecerse tras ellos.

Para echar a un trasgo de casa se le suele encargar alguna tarea imposible de conseguir con lo que, el trasgo, avergonzado, se marcha para no volver:

  • Traer un cesto de agua.
  • Recoger garbanzos del suelo (se le escapa por el agujero de la mano).
  • Blanquear un carnero negro.

Como se cree capaz de hacerlo todo, acepta el reto, pero al ser cosas imposibles, siente herido su orgullo y se va.

En su testarudez, el trasgo aceptará el trato, y lo intentará hasta desistir por falta de fuerzas, yéndose de la casa para siempre.

También para espantarlo se puede andar de noche fingiendo acciones propias de un duende.